Las fogatas, que en su día fueron necesarias para cocinar y calentarse, están impregnadas de historia y tradición. Hay quienes no conciben acampar sin una fogata. Hacer fogatas también es una habilidad esencial para todo campista. Sin embargo, el aspecto natural de muchas zonas se ha visto degradado por el uso excesivo de fuegos y la creciente demanda de leña. Además, los incendios forestales siguen amenazando los espacios al aire libre y son causados principalmente por el ser humano. Podemos minimizar el impacto de las fogatas teniendo en cuenta algunos aspectos clave.
Lo básico:
El mejor lugar para encender un fuego es dentro de un anillo de fuego existente en un camping establecido. El uso del carbón también debe limitarse a los fogones o a las parrillas independientes. Mantenga el fuego pequeño y encendido sólo durante el tiempo que lo utilice. Deje que la leña se reduzca a cenizas. Apague el fuego con agua, no con tierra. La suciedad puede no apagar completamente el fuego. Evite hacer hogueras junto a afloramientos rocosos, donde las cicatrices negras permanecerán durante muchos años.
La leña es un vector común de especies invasoras. Para mitigar este riesgo, lo mejor es comprar o recolectar legalmente madera del ecosistema donde se realizará la fogata. Generalmente, basta con madera proveniente de un radio de 80 kilómetros del lugar de la fogata, pero siempre es recomendable consultar con las agencias locales de gestión de tierras para obtener orientación.
Otra buena alternativa a las hogueras tradicionales es un brasero. Los recipientes metálicos para drenar el aceite y las parrillas de barbacoa de los patios traseros son muy eficaces y económicos. En las tiendas de artículos de exterior también se pueden encontrar cacerolas compactas para minimizar el impacto de las hogueras. La sartén debe tener al menos tres pulgadas de altura. Debe estar elevada sobre rocas o revestida con tierra mineral para que el calor no queme el suelo.
Si no se dispone de anillos para hogueras, una alternativa pueden ser los montículos. La construcción de una hoguera de montículo puede realizarse con herramientas sencillas: una paleta de jardín, un saco grande y una tela de tierra o una bolsa de basura de plástico.
Cómo hacer este tipo de fuego:
Recoja tierra mineral, arena o grava de una fuente ya alterada. El agujero de la raíz de un árbol derribado es una de esas fuentes. Coloque un trapo de tierra en el lugar del incendio y luego extienda la tierra formando un montículo circular y plano de al menos 5 a 10 cm de grosor. El grosor del montículo es fundamental para aislar el suelo del calor del incendio. El trapo de tierra o la bolsa de basura son importantes porque facilitan la limpieza del fuego. La circunferencia del montículo debe ser mayor que el tamaño del fuego para permitir la propagación del carbón. La ventaja del fuego de montículo es que se puede encender en varias superficies. Desde una roca plana expuesta hasta una superficie orgánica como hojarasca, mantillo o hierba.
La consideración más importante a la hora de hacer una hoguera es el daño potencial al paisaje natural. Antes de hacer una hoguera, hay que tener en cuenta lo siguiente:
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